Me dispongo justo ahora a decir(te) lo que pienso al respecto. Sencillamente porque "esa vez" te dejé ir (estoy segura, aún no te das cuenta de ello) sin decirte una sola palabra... En ese momento me sentía tan mal que deduje que no valía la pena... Y bueno, vaya, sigue sin valerla... Pero siento que necesito decirlo en algún lugar... Y pues bien, aquí voy...:
Pequeño e incosistente ser humano:
Hago presentes mis antes ausentes palabras* con un sólo motivo. Y ya antes mencioné cual es. No sé desde cuándo vengo cargando esto, y no planeo saberlo, me cansé de ser la patética niña que cuenta los días y las horas de su existencia junto con alguien más. Decidí no medir mi libertad (pues soy libre de ti) esta vez. Ya no será igual, porque no está en mis planes ni deseos volver a decir "después de ____ tiempo, te volví a buscar". No, ya no.
Cuando ocurrió lo primero (tu y yo sabemos perfecto a qué me refiero) te guardaste el alma "rota" unos días, y luego me soltaste todo el fuego de tu ira. Lo pensaste, lo planeaste, ensayaste cada frase dentro de tu mente y lo soltaste. Así de sencillo.
Y cuando no lo hiciste (de nuevo, sabes a qué me refiero) es porque sabes perfectamente (ahora lo sabemos todos) la clase de persona que eres, y que ante cualquier juicio, tú saldrías perdedor. Por eso huíste sin dar explicación, y mantuviste tu postura de pseudo.digno irrompible ante errores ajenos. Ahora sé (y sé también que todos ya lo sabían) que el falso aquí eres tú, y que son tus propios errores y tus propias máscaras las que terminan por alejarte del mundo.
Bien, si a todo esto, yo quedo igual que tú, como una cobarde al no haber dicho nada, extiendo pues, aquí, mi explicación. Presta un poco de atención.
Primero lo primero: Yo te quería mucho. Tanto que sí, volví. Como quien sabe regresar a su hogar después de días perdidos, como si fuese un instinto, volví contigo. No sé... No, de hecho sí lo sé... sí sé porqué volví. Lo hize porque me valió madres lo que pensases de mí. Porque sabía que no responderías al eco de mi llamado, y yo quedaría satisfecha al decirme que "al menos lo intenté". Entiéndase: Ya no me hacías daño.
Pero no... Me escuchaste y me aceptaste "después de todo"...
Y pasó el tiempo, y aunque yo me esforzé porque todo siguiera igual, lo cierto es que los roles cambiaron. Esta vez era yo quien acudía a tí cuando tenía problemas, y cuando no, nisiquiera te recordaba. Y tú sólo venías cuando me pasaba algo malo... Así que todo marchaba bien. Y pensé que esa era la relación que siempre debimos tener, que siempre había vivido en un error por haber esperado más de ti, cuando lo que en realidad buscaba era sólo eso, un poco de tu persona de vez en cuando, y en pequeñas cantidades. Asumí que en exceso eres más tóxico que cualquier droga, y lo acepté así.
Pasa que se juntan los mundos, y yo quedo en medio, y juego para tu equipo, bajo esa bandera de "es mi amigo, y lo cuido". Amaba sentirme útil para tí, y amaba tus palabras de "Gracias, no sé qué haría sin tí". Incluso me sentía orgulloza de haber sido yo quien "al final" te tendría por siempre, eterno, de lejos, pero siempre siempre a mi lado. Y no me siento mal por pensar eso, es decir, no me hacía daño imaginarlo, aunque alimentaba peligrosamente mi ego.
Como si de verdad valieras tanto... Pero en fin, continúo.
Mientras más lunas pasaban, seguías preguntando por, según tú, tu piedra en el zapato. Me daba coraje, lo admito, porque eso hacía ver (obviamente) que todo el show era mero teatro... Y que guardabas una postura un tanto muy contradictoria entre tus deseos y tus impulsos... Pero te respetaba, pues es tu vida, y yo ni ahí con todo eso, a menos que me lo permitieras.
...
Siendo sincera, me involucré demasiado con "ella"... Y por más que me moleste a veces, la considero mi amiga... Y ví como por ti se destruía la vida. ¿Cómo defenderte ante tanto daño bajo tu nombre?... Pues yo lo atribuía a su falta de autoestima y a su mentalidad retrasada, y a lo "genial" que eras, pero sin exagerar...
Y traté, por Dios que sí, de decirle todo lo que pasaba, y de atraerla a la belleza de la vida, pero se resistió. E hizo circo, maroma y teatro para estar contigo. Y me entero de la mentira, y la dejo pasar... Pero llegó a sus extremos porque tú la llevaste ahí. Y bien, lo supe, lo supe todo...
Y me fuí...
¿Porqué? Por la descepcion que desataste. Porque lejos de confiar en tí (que por supuesto que lo hacía) y lejos de que seas hombre (sólo por género sexual), más bien fue porque me sentí usada, porque fuí parte de una muy absurda treta, una hipócrita jugada que al final terminó siendo la misma mierda de todos los días.
Y porque yo te defendí de todo. Porque a ella le decía sus verdades a diestra y siniestra con todo el cinismo posible, y a ti te mantenía en un altar (porque tu quisiste subirte ahi y yo te ayudé a quedarte) de oro e incienso. Y no es justo. Al menos ella no se cubre para hacer sus cosas, al menos ella reacciona con el aire. Tú eres un globo cubierto de maquillaje, falso como nadie.
Mis motivos podrían ser muchos más. Como el hecho, sí, de que ya no te quería igual. Lo noté desde el momento en que empezó a darme igual si venías o te ibas. Y podría ser el chantage del "me mentiste siempre"... Con muchas cosas, la escuela, tu casa, tu num de cel, etc...
Pero ya no importa.
Ni importa qué harás con la bufanda, las cartas, la esponja con el grillo, o el pequeño Freddy... Ya no importa, haz lo que quieras, no es asunto mío. Bastante hize por ti, y no me siento agusto ya de cargar con tus ideas, tu tiempo, tu enfermedad o el resto de tus cosas...
Me cansé de esto.
De hablar de ti, y de hablar contigo.
Y me marcho. Soy libre de ti... Y soy más feliz sin tanto pancho.

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